martes, 29 de noviembre de 2011

Perdiendo las tarjetas de embarque. ¿Me ayudas?


San Petersburgo, 28 de Noviembre del 2011.

Si hubiésemos analizado nuestras miradas, claramente dibujaríamos un triángulo isósteles, con un ángulo que se saldría de mis cálculos. Todo ello para comprobar que lo que verdaderamente mirábamos era... yo tú falda y tú mi paquete. Así de claros somos los dos. 

Hacia meses que no coincidía con tú pequeña figura por alguno de los países más hermosos de la vieja Europa. Ayer tocó San Petersburgo. Qué mejor lugar que donde el vodka se toma en tazas de café, el alcoholismo entra dentro del seguro médico y las chicas del barrio alto del este de la ciudad, pierden sus faldas como táctica de seducción. Todo ello, aprendido a base de palos por sus chulos. Pero bueno, no estoy aquí para defender los negocios de “piernas abiertas" de la calle.

Una cena estupenda nos dejó exhaustos. Bueno claro, y las tres botellas de vino blanco que nos bebimos contribuyeron a ese estado de zombie mañanero. Tu falda beige de lino dormía plácidamente en el suelo. Yo le hice compañía. No me dejaste dormir en mi hotel, pero tampoco en tu cama. Discutimos como de costumbre, me sedujiste y poco después me dijiste que no. Con resignación, me acomodé sobre la lisa moqueta del Nevsky Grand Hotel.

Verdaderamente era cómoda, no como tu vientre o tus entrañas pero me conformaba. Aquella noche lloraste en sueños. Sólo soy capaz de decírtelo en carta., ya que te vi tan frágil, que todavía se me llenan los ojos de lágrimas al  pensarlo. Tus sollozos sonámbulos y tu colonia me animaron a despertarte. Cada día maldigo ese momento, ese gesto estúpido de caballero de los años 20, pero te miré y contemplé nuestra historia. Un gráfico de altos y bajos, sin que nunca se estancasen, se dibujó en aquella habitación barroca. Besos por calles empedradas, adoquinadas y más de una playa que otra resumían tristemente nuestro historial amoroso. Un historial simplificado a: sexo + besos + sufrimiento. Tú rehiciste mi vida en aquellos momentos donde Jack Daniel's era mi primer contacto en el móvil. Te lo agradeceré siempre, pero verte allí, con tu conjunto más corto y promiscuo me hizo pensar.

Algo por dentro me hizo despertar de tu embrujo. Pude ver que este camino no llevaba a ningún sitio. Y recordé, que un día me dijiste "cariño, las fresas deben madurar ¿Cuándo lo haremos nosotros?".  Ese comentario volvió a mi cabeza como por un juego estúpido del destino. Ahora lo entendí.

Me coloqué la corbata en el baño, miré tu reflejo en el espejo y supe que este era el fin de lo nuestro. Lloré lo justo, tampoco te crear el eje de mi vida, aunque tu función se acerca bastante a esa. Olvidar que nunca más encontraré tu voz por Europa me dejó roto. Pensarás que ¿cómo haré para no verte? ¡Tranquila amor! Mi agente ha sacado el primer vuelo en dirección contraria a la tuya. Me voy de continente. No me busques y, por favor, vuelve a casa con tu marido. Te pido que no vuelvas a ser confiada, que rompas tu coraza, tus ganas de sexo fuera del matrimonio y ames a quien juró fidelidad, lealtad y monogamia ante el altar. Dejemos esta historia aquí, como si un efecto del vodka se tratase. Un simple final para algo tan complejo. Pero mira como somos los dos. Dos polos opuestos que se repelen de la forma más erótica. Atrayéndose.

Te tapé. Miré el espejo donde te dejé escrito (con tu pintalabios Chanel): "Sensaciones que arden por ti, hoy te dicen adiós. Ya nada será igual. Es el final. Besos. Señor Melocotón."

Me voy  de TU continente. Volaré lejos.
Siempre tuyo y hasta hoy, de nadie más.

El Señor Melocotón

Pd: Le dedico estos párrafos a Francesca. Lectora apasionada, compañera de aventuras chilenas y Princesa de Legnano y Dos Sicilias.Espero que te guste.

1 comentario:

Nuria!=) dijo...

Sabia que el señor melocoton no podia ser tan acido como empezaba el relato, si en el fondo es un sensiblon hombre!jajaja
"Sensaciones que arden por ti" me quedo con esa frase. =)