domingo, 13 de marzo de 2011

¡Zinc con cobalto!


Enfurruñada, con ese carácter irónico, romántico y a la vez juguetón. Con sus líneas en las medias perfectamente colocadas, su vestido blanco mojado bajo la lluvia y su apuesto marido inválido tanto emocional como físicamente. Complaciente y testaruda como una colegiala salvaje. Defensora de sus interese tanto sentimentales como económicos. Así, de esa manera es como ha aprendido CORDELIA de las buenas actrices de la etapa dorada del cine.

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