jueves, 24 de marzo de 2011

Conversaciones en el hall del Motel.

Lars: ¿Me dice el número de su habitación?

Deisly: ¿Pero quién se ha creído usted?

Lars: ¡¡Un perfecto caballero con ganas de disfrutar de la noche!!

Deisly parpadeaba perpleja ante tal osadía. Su estómago sonó de repente. Los colores del vino, la vergüenza y el calor subieron a sus perfectos pómulos.

Lars: ¿La puedo invitar a cenar? Ya tendremos tiempo de subir a su cuarto si usted quiere...

Deisly recordó las sabias palabras de su Tía Massuil: “Una invitación y aceptar es de guarras, dos y negarse de ingenuas”.

Deisly: Perdone, debo comentarle que soy una gran bailarina Balinesa (acróbata erótica de las entrañas sureñas de Norteamérica). Y como una gran bailarina, no me voy con cualquiera. Pero su insistencia me llama la atención. ¿A qué restaurante vamos?

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