domingo, 28 de noviembre de 2010

Abrazos que quise darte y no hiciste caso.

A: ¿Un beso en la mejilla y un adiós para siempre?

M: No, un beso en la mejilla sería insatisfactorio e inapropiado. Lo del adiós no te lo puedo asegurar, pero tal vez si un “hasta luego”.

A: Me enamoro con facilidad, con demasiada soltura, persigo, logro, mato y vuelvo a perseguir lo que quiero. Me siento pesada la mayoría de las veces, juego con conversaciones absurdas, solo para que mantengas tu mirada en mi un poco más de tiempo. Mi gran par de tetas no ayuda a buscar lo que quiero, solo atraen a niños grandes o a maduros pesado con trastornos de la infancia.

M: ¿Soy un pervertido? ¿Eso me estas diciendo?

A: Puede… no lo sé.

M: Si sientes eso por mi, sería recomendable que me dijeses.

A: No me salen las palabras, el nudo en el estomago debe ser algo. DEBE SIGNIFICAR ALGO ¿no? Te miro y me gustaría comerte. Si dices una tontería te río la gracia, pero visto lo visto no se si podría ser la mujer tonta de un rico banquero toda la vida.

M: Yo lucharé por eso que no sabes ahora mismo, pero te digo, seriamente, que me querrás.

A: Gracias por luchar por los dos. Lo necesitaba.

1 comentario:

Caótica Marta dijo...

Dios de mi vida... ¡Hay días y momentos que no hay quien te entienda!