domingo, 14 de junio de 2009

¡Ya no miro con el ojo de cristal, ahora me pongo monóculos!


¿Te puedo hacer una pregunta? Comencé estableciendo conversación de la mejor forma que sé, a la defensiva. ¡Claro! exclamó aquella joven recepcionista. Los nombres que tienes escritos debajo de las uñas (una especie de manicura francesa, pero en vez de blanco, nombres escritos), ¿de quién son? Nuestros ojos se miraron, cuatro puntos negros en simetría, en igualdad y en misterio. Son de mis victimas, contestó tan alegreme que mi reacción fue una sonora carcajada. De repente, sus cejas se levantaron tanto que se perdieron en aquel flequillo rubio… Su reacción me intrigó.

Años después leí en un periódico francés, que una joven sueca, llamada F.W. (mantengamos la privacidad de aquella atormentada joven), había sido detenida en su casa donde guardaba más de quinientas manos con nombres debajo de las uñas.

Ahora miro con tristeza aquel tatuaje que me hizo. ¿Por qué coinciden sus iniciales con las que ponen en mi dedo pulgar? ¿Yo la condené a esa detención?

1 comentario:

Anónimo dijo...

SUPERB!!!!!!!

[I'm sorry dear...I've forgotten my password...I've lost my real Name (I'm in crisis)], though you know:
yours truly:
MARGARET

I REPEAT: SUPERB!!!!!!!!!