viernes, 19 de junio de 2009

Tenemos que volver a repasar todo otra vez .Como la primera vez.


Y vuelvo a tener ese dolor. Este sentimiento de culpabilidad. ¿Fui yo la que te lo causé? Dijiste sin sentido ni pasión. Cariño –contesté al son de aquellos acordes triste que mi vecina tocaba en el alfeice de la ventana mientras los gatos del patio la miraban con los ojos contemplativos y sus rabos jugaban a ser péndulos. Parecía incluso que el sonido de aquella guitarra española era una melodía expuesta a examen y los críticos, por esta noche, eran aquellos gatos callejos. Me fijé y ponían buena cara , supongo que no serían muy exigentes. Ellos la entendían a la perfección. La banda sonora de mi vida será con una guitarra, pensé- el dolor no puedes producírmelo tú.
Ahora mi cabeza está un piso más abajo, junto a mi vecina. Por eso, este dolor, porque me conozco amor.

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