viernes, 8 de septiembre de 2006

Teclas.


Recorro las calles de este pueblo fantasma, empieza a anochecer, baja la niebla y se empiezan a encender las farolas.
Había quedado aquí con vosotros, mis amigos, era el único día el cual podíamos reunirnos, la vida es así de cruel, la gente empieza a trabajar, otra tienen mucho que estudiar, las cosas cambian, la vida se mueve, si te quedas parado lo único que puedes ver, es como el resto se mueve.
Eran las nueve, había una pasado una hora, la ilusión de reunirnos se desvanecía lentamente, y se mezclaba con la niebla.
Yo bajaba por el bar de rosa, en dirección al palacio, donde tenía el coche aparcado, y al fin irme para mi casa. La idea de reunirnos, como siempre fue mía, el organizador oficial, yo había llamado a todos, y todos me dijeron que si.
La noche estaba refrescando, pero justo cuando llegue al parque vi los columpios y no pude resistir, me senté en uno de ellos y pensé en todos los buenos momentos que hemos pasado en ese pueblo.

De repente oigo pasos, pisadas y cuchicheos, pensé que sería algunas señoras que quedaban en el pueblo todo el año, yo seguí columpiándome, pero cuando de repente les oigo, el corazón volvió a llenarse de alegría y felicidad. Todos, todos habían venido, no faltaba nadie. Todos mis amigos en el pueblo otra vez.

Por mucho que la vida cambie, y el mundo gire y gire sin parar, lo más importante es que las personas que quieres estén siempre junto a ti.


Muchas gracias amigos, por aguantarme.

Un beso.

2 comentarios:

Paco Braguetas dijo...

Jo qur bonito jorgín, ayer me morí de la risa contigo, y nos seguiremos muriendo para siempre. Pregúntale a Paca de mi parte si te hubieran castigado por llegar 15 minutines tarde, que verás como te dicen que no. Aaaaaaay, a ver si esta noche nos reimos como la pasada, vete planeando algo para hacer, que sabes que tus planes siempre son maravillosos. Besines,

Manoli Piruletas dijo...

Aguantarte no supone ningún esfuerso pequeño, ¿qué haríamos sin ti?.

Besos!!!